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Rainforest Alliance Certified Bananas

Programa de Certificación de Banano de Rainforest Alliance

Mejorando el Ambiente, las Condiciones del Trabajador y las Comunidades

Lea más sobre nuestro programa de agricultura sostenible.

Perfiles en Agricultura Sostenible

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Rainforest Alliance se interesó en el cultivo del banano en 1990, cuando la producción de la fruta se incrementaba en los trópicos de América y la selva era eliminada para expandir los sembradíos. Las plantaciones bananeras tenían mala reputación, por sus abusos ambientales y sociales, que incluían el uso de plaguicidas peligrosos, pobres condiciones laborales, contaminación del agua y deforestación. Bolsas plásticas impregnadas de plaguicidas, usadas para proteger la fruta mientras crecía, a menudo cubrían de basura las riberas de los ríos y las playas cercanas a las fincas bananeras, mientras que los derrames de agroquímicos y la erosión mataban a los peces y asfixiaban los arrecifes de coral. La proximidad de las viviendas a los campos bananeros, aunado a las escasas regulaciones para el manejo de los pesticidas, produjo frecuentes problemas de salud en los trabajadores y la gente que vivía en las cercanías de las fincas.

"La producción bananera fue la actividad que produjo la mayor contaminación de las tierras bajas del Caribe de Costa Rica," recuerda el biólogo Alejandro Álvarez, quien ayudó a desarrollar las normativas de certificación de Rainforest Alliance, a principios de los 90's.

Soluciones Prácticas

Consecuentemente, Rainforest Alliance organizó grupos de trabajo en 1990 para estudiar los problemas de las fincas bananeras y recomendar mejoras accesibles. Esos grupos incluían científicos, agricultores, líderes comunales y representantes de otras organizaciones no gubernamentales. En 1992, luego de dos años de deliberaciones, publicaron las primeras normas para el manejo sostenible de las fincas, sustentados por decenas de principios concretos y medibles.

Bananas

Rainforest Alliance urgió entonces a los productores bananeros a que experimentaran esas normas en sus fincas, ofreciéndoles un sello de aprobación como incentivo a las fincas que cumplieran las normas. Un número de fincas independientes empezaron a implementar mejoras establecidas en las normas y dos fincas, una en Costa Rica y la otra en Hawai, obtuvieron la certificación de Rainforest Alliance en 1993. La división costarricense de Chiquita Brands Internacional comenzó a implementar las normas en 1992 y obtuvo la certificación de Rainforest Alliance para sus primeras dos fincas en 1994. El mismo año, el segundo exportador de banano de Ecuador, la Favorita Fruit Company, o Reybancorp, también comenzó a aplicar los cambios requeridos en las normas de Rainforest Alliance.

Transformando una Industria

En los años 90's, Chiquita y Favorita invirtieron millones de dólares para que sus fincas cumplieran los rigurosos requerimientos de Rainforest Alliance, que incluyen cero tolerancia a la deforestación, manejo de desechos y reciclado, salarios aceptables, buenas condiciones y horarios laborales para los empleados, reducción del uso de plaguicidas y estrictas regulaciones de seguridad en cuanto al manejo de agroquímicos. Para el año 2000 ambas compañías alcanzaron el 100% de certificación de fincas propiedad de empresas, lo que significaba que el impacto ambiental se había reducido en las vastas extensiones de las tierras bajas y que cientos de comunidades cercanas a las fincas bananeras se estaban beneficiando de las mejores condiciones de producción.

Hoy día, más del 15% de todo el banano en el mercado internacional, proviene de fincas certificadas por Rainforest Alliance. Todas las fincas bananeras de Favorita en Ecuador y todas las fincas de Chiquita en Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá están certificadas por Rainforest Alliance. La certificación es implementada por la Red de Agricultura Sostenible (RAS), una coalición de ocho grupos ambientalistas de América Latina, de la cual Rainforest Alliance funciona como secretaria. Los auditores de la RAS visitan cada una de las fincas al menos una vez al año, para asegurarse que mantienen las estrictas normas de la RAS.

Banana Archway

A través de los años, algunas fincas han visto revocada su certificación, o suspendida por normas específicas de seguridad del trabajador, o por la violación del manejo de desechos, pero las compañías rápidamente corrigieron los problemas señalados y por consiguiente, fueron nuevamente re-certificadas. Chiquita también ha recibido el certificado SA8000, las normas más rigurosas y verificables de las disponibles.

Raúl Gómez, administrador de una finca, quien ha trabajado para Chiquita durante 15 años, ha sido testigo de primera mano de la transformación de la empresa: "Todo ha cambiado gracias al programa de Rainforest Alliance," expresa. "Hemos cortado el uso de agroquímicos. Hemos sembrado cientos de árboles a lo largo de los caminos y ríos. Estamos promoviendo la educación ambiental. Y todo es por el bien de la humanidad, para que podamos dejarle algo a nuestros niños."

Mejoras Tangibles

El proceso de certificación ha resultado en un conjunto de mejoras en áreas donde el cultivo del banano predomina en el paisaje y las economías locales. Chiquita, por ejemplo, ha plantado cerca de un millón de árboles y arbustos en sus fincas, para crear barreras naturales a lo largo de las vías públicas y ríos, y alrededor de las viviendas y oficinas. La empresa ha eliminado el uso de los más peligrosos plaguicidas e implementado rigurosas reglas de aplicación de aquellos agroquímicos que tiene aún en uso, como equipo protector obligatorio, duchas al final del día de trabajo y el cierre de áreas donde se han aplicado plaguicidas las últimas 24 a 48 horas.

Chiquita recicla cerca de 3.100 toneladas de bolsas y cables plásticos y reutiliza las tarimas de madera donde se colocan las cajas de banano, lo que salva decenas de miles de árboles cada año. Favorita creó una fundación que apoya a 33 escuelas cercanas a sus fincas, beneficiando a más de 3.000 niños. Chiquita ha donado decenas de instalaciones deportivas, escuelas y clínicas a las comunidades, y ha donado o vendido a precios muy bajos cientos de casas a los trabajadores. Ambas empresas protegen significativas extensiones de bosque tropical: Favorita y su Centro Científico Río Palenque, y Chiquita en las cien hectáreas de la Reserva Natural Nogal, en Costa Rica, la cual maneja conjuntamente con la cadena de supermercados suizos Migros. Ambos proyectos conservacionistas incluyen educación ambiental para los trabajadores de las fincas y sus familias, el cual es otro objetivo de la certificación.

Una Evolución Verde

Banana Trees

Uno de los aspectos más importantes del programa de Agricultura Sostenible de Rainforest Alliance es que conduce a las fincas hacia un proceso de mejoras continuas. Mientras que las normas de certificación son lo suficientemente prácticas para permitir a las empresas ser competitivas en el mercado internacional, éstas requieren sin embargo constantes mejoras de sus condiciones sociales y ambientales. Chiquita, por ejemplo, está en el proceso de instalar sistemas de filtros en sus plantas empacadoras que reducen el consumo de agua en un 80%, mientras que los científicos de la empresa están estudiando controles biológicos que podrían ayudar a rebajar el uso de pesticidas.

Según Chris Wille, director de Agricultura Sostenible de Rainforest Alliance, los avances tecnológicos y un mercado más favorable, deberían facilitar una constante evolución hacia aún mejores condiciones en las fincas certificadas.

"Las compañías bananeras cuyas fincas hemos certificado han iniciado un proceso de cambio positivo que no debería terminar. Durante la próxima década, Rainforest Alliance quiere ver una constante reducción en el uso de agroquímicos en las fincas certificadas y continuas mejoras en el ambiente y la calidad de vida de las comunidades productoras de banano," afirma Wille.

Trabajando para el Futuro

La certificación de Rainforest Alliance está abierta a cualquiera y a todos los productores bananeros que cumplan las normas de la RAS. Gracias a la influencia de Chiquita y Favorita, el número de fincas certificadas ha estado creciendo constantemente. Ambas compañías compran mucha de su fruta a pequeñas fincas independientes, y las están presionando para que consigan la certificación. Debido a que esas fincas pequeñas tienden a carecer del conocimiento y los recursos necesarios para cumplir con los requerimientos de la certificación, la asistencia internacional ha jugado un rol vital para ayudarlas a alcanzar ese objetivo.

Banana Tree

En el 2003, la Corporación Financiera Internacional, el brazo del sector privado del Banco Mundial, concedió una ayuda de $50.000 para capacitar a cerca de 400 proveedores independientes que producen banano para Favorita. En América Central, una donación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional está ayudando a obtener la certificación a los productores independientes que suplen a Chiquita.

A pesar que los cambios iniciales que debe hacer una finca para lograr la certificación requieren de una cantidad considerable de trabajo e inversiones, las grandes compañías bananeras han descubierto que las mejoras terminan pagándose a sí mismas. Favorita estima que economiza aproximadamente $350.000 al año solamente en la reducción del uso de agroquímicos. Cuando la RAS objetó la práctica de Chiquita de arrojar los bananos dañados en zanjas, la compañía decidió construir una planta para la elaboración de puré, la cual ahora genera significativos ingresos. Pero más importante aún es que al mejorar los horarios de los trabajadores, así como sus condiciones, salarios y beneficios, las compañías han reducido el cambio de personal y ganado una fuerza laboral mucho más satisfecha y eficiente.

Como indica Rafael S. Wong, presidente de Favorita: "las fincas certificadas son más limpias y seguras, y se ha aumentado la producción."

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