Buenas prácticas y certificación claves para un desarrollo sostenible

23 de octubre, 2008

La producción sostenible brinda beneficios materiales a las poblaciones locales en términos de generación de ingresos, mejoramiento en la producción, salud, acceso a educación, agua potable y otros servicios ambientales y sociales. Así lo manifestó Luis Felipe Duchicela, director regional de Rainforest Alliance (Alianza para Bosques), durante su intervención en  el III Foro Ambiental "¿Es rentable la responsabilidad empresarial ambiental?", organizado por el Consejo de Empresas Americanas (CEA).

Al reconocer que el 70 por ciento de la deforestación se debe a la conversión para uso agrícola y que 50 por ciento de nuestra superficie terrestre está destinada a ganadería, agricultura y silvicultura, durante su exposición "Desarrollo sostenible vs. buenas prácticas empresariales", Duchicela insistió ante el auditorio que las prácticas de uso del suelo y las prácticas empresariales deben asumir acciones de sostenibilidad ambiental, social y económica.

El representante de Rainforest Alliance recordó a los participantes algunos datos que evidencian la crisis global del medio ambiente: 25 por ciento de los mamíferos del mundo y el 11 por ciento de las aves se encuentran en peligro de extinción, la mitad de los bosques han sido cortados y cada año desaparecen más de 18 millones de hectáreas; cada día 100 especies.

Como respuesta a estas significativas cifras, Rainforest Alliance trabaja junto a otras organizaciones socias, como la Red de Agricultura Sostenible (RAS), de la que Fundación Natura Colombia es parte, creando normas globales que ayuden a proteger la biodiversidad y ofrezcan oportunidades económicas a las poblaciones que lo necesitan, señaló Duchicela.

Rainforest Alliance estableció por primera vez la certificación forestal en 1989, con el lanzamiento de SmartWood, el primer programa de silvicultura sostenible. Para integrar la agricultura productiva, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo humano, se desarrolló el programa de agricultura sostenible. Y, en el sector turístico brindamos el apoyo necesario para que empresarios y comunidades mejoren su competitividad a través de buenas prácticas socioambientales, además de vincular y estimular al mercado para que consuma productos y servicios sostenibles, comentó el conferencista.

Al reflexionar sobre el potencial de una producción sostenible, Luis Felipe Duchicela hizo un recuento de algunos logros alcanzados dentro del programa de agricultura sostenible. Por ejemplo, más de 200 mil  hectáreas de fincas de café han reducido significativamente el uso de herbicidas y plaguicidas, invertido en el reciclado y brindado a sus trabajadores una mejor capacitación, viviendas, beneficios de salud y educación. Generando beneficios a más de un millón de personas en 14 países, con ventas de mil millones de dólares.

Según Duchicela, cada vez es más frecuente que los mercados mundiales exi­jan la aplicación de buenas prácticas ambientales y sociales, como elemento diferenciador a la hora de adquirir productos o servicios haciendo de estas prácticas, una parte integral y estratégica de la gestión empresarial actual. De ahí su recomendación de formular y ejecutar políticas de planificación y marcos de evaluación para el desarrollo sostenible que permitan a las empresas trabajar en sostenibilidad. 

También sugirió tomar medidas para asegurar que las inversiones en estos sectores sigan prácticas sostenibles y hacer accesible la asistencia técnica y financiera para las pequeñas y medianas empresas.  A criterio de Duchicela, las buenas prácticas y la certificación deben verse como herramientas clave para el desarrollo responsable de las actividades productivas, pues el sello Rainforest Alliance es garantía para los consumidores de que los productos cumplen con estrictos criterios de sostenibilidad.