Nuevo estudio revela que la certificación de sostenibilidad mejora dramáticamente el acceso de los pequeños productores a financiamiento

24 de septiembre, 2013

Los pequeños productores agrícolas sufren falta de acceso a crédito, pero la certificación de sostenibilidad puede ayudar a cambiar esto, de acuerdo con un nuevo estudio publicado por Rainforest Alliance y financiado por la Fundación Citi. 

Para entender mejor los problemas de los pequeños productores relacionados con la administración financiera y el acceso al crédito, además de informar mejor los paquetes de asistencia técnica, un estudio llamado “Finanzas sostenibles  y capacidad bancaria de los productores agrícolas: métricas importantes a nivel de las fincas” analizó cuidadosamente a 110 pequeños productores de café y cacao en Colombia y Perú, 63 de los cuales eran Rainforest Alliance Certified. Además solicitó retroalimentación de organizaciones sociales internacionales asociadas con financiamiento y criterios de medición, así como instituciones financieras locales de los países acerca de su experiencia otorgando préstamos a productores. 

Se estima que existen cerca de 500 millones de fincas de pequeños productores en el mundo y màs de 2.000 millones de personas dependen de ellas para su sustento.  Aunque con frecuencia miden menos de dos hectáreas, las fincas pequeñas a menudo son la columna vertebral de la economía local. Sin embargo, la mayoría opera muy por debajo de su potencial debido a que no cuentan con el dinero necesario para comprar las mejores semillas, fertilizantes orgánicos, equipo y tecnologías. Necesitan capital y crédito para realizar las inversiones necesarias para mejorar los rendimientos y sus ganancias, así como para adoptar prácticas agrícolas sostenibles y soportar la volatilidad. Pero en muchas fincas pequeñas, la falta de registros contables adecuados, a menudo sólo anotados en cuadernos, no proporciona los datos financieros que los bancos necesitan para evaluar el riesgo crediticio, limitando severamente el acceso a préstamos.

El nuevo estudio muestra que la certificación de sostenibilidad y la asistencia técnica tienen un rol muy importante en ayudar a los pequeños productores a mejorar su acceso a crédito y a prosperar. Obtener la certificación requiere capacitación para llevar registros contables, así como un monitoreo anual obligatorio. Según el análisis, las fincas sostenibles certificadas son significativamente mejores en registrar las métricas clave que las no certificadas y reciben préstamos de mayor valor y más frecuentemente. Un mejor acceso a crédito, combinado con mejores vínculos comerciales y más destrezas financieras, agrícolas, organizacionales y profesionales, ayuda a los productores certificados a mantener y mejorar sus medios de vida a largo plazo.

Los pequeños productores por lo general registran datos relacionados con producción del cultivo, volumen y precio de venta, pero la investigación sugiere que podrían mejorar dramáticamente su acceso a crédito si recolectaran información sobre costos de producción, ingresos e historial de entregas. El 90% de los productores certificados estudiados registra métricas de ingresos y gastos para sus fincas, mientras que sólo el 30% de los productores no certificados cuentan con estos controles. El estudio mostró que los productores certificados estaban más preparados para completar por sí mismos las solicitudes de crédito que los no certificados.  El monto promedio de los préstamos a productores certificados era de $5.562, comparado con $3.311 para los no certificados. En promedio, los productores certificados recibieron 1,36 préstamos por año, comparado con 0,66 de los no certificados.  Las fincas certificadas estudiadas, por lo tanto, recibieron en promedio casi 3,5 veces más crédito que las no certificadas.

“Los beneficios económicos y ambientales de aumentar el crédito de las fincas son altos”, dijo Michelle Buckles, directora de financiamiento sostenible de Rainforest Alliance. “El sector agrícola necesita capital para incrementar la sostenibilidad y aumentar los ingresos de los productores, mientras que millones de pequeños agricultores necesitan préstamos”. 

Se estima que la demanda mundial de crédito por parte de los 250 millones de prqueños agricultores que venden sus productos es de casi $500 mil millones y sin embargo menos de $400 millones fueron desembolsados por entidades financieras sociales en 2011, de acuerdo con un estudio de Dalberg Development Advisors. En Colombia, la agricultura representa entre el 10 y el 14% del PIB y el 40% de las exportaciones, pero recibe menos del 4% de los préstamos a nivel nacional. En Perú, la agricultura aporta el 6,4% del PIB y el 7% de las exportaciones, pero recibe tan sólo el 3% de los préstamos. 

"El crecimiento de la agricultura certificada tiene el potencial de mejorar dramáticamente el acceso al crédito de los pequeños productores”, dijo Tensie Whelan, presidenta de Rainforest Alliance. “Las fincas sostenibles certificadas tienen impactos ambientales y sociales positivos de largo alcance. Pero también debemos reconocer sus impactos económicos de gran alcance. Cuando pueden acceder a crédito, pueden ser más rentbles y productivas, lo que podría impactar significativamente las economías nacionales”.

Para ampliar el acceso a crédito de los pequeños productores, el estudio recomienda que las organizaciones de certificación, métricas y crediticias ajusten y uniformen sus plantillas de criterios de medición, solicitudes de préstamo y perfiles de los productores, incorporando los 25 indicadores clave recomendados y  considerados más importantes para solicitar un préstamo. Rainforest Alliance y sus socios proporcionan asistencia técnica extensa a productores y grupos de productores en Colombia y Perú, y el estudio insta a los proveedores de asistencia técnica a diseñar programas que enseñen a los productores cómo mantener registros que, como mínimo, cumplan con los indicadores estándar de las organizaciones crediticias, así como programas de nivel intermedio para mejorar las prácticas de los agricultores que ya mantienen algunos registros. Además recomienda que las pymes y cooperativas reciban capacitación adicional en administración financiera y crediticia, así como en análisis de los indicadores estándar clave, para mejorar su capacidad de prestar capital a los pequeños productores.