Estudio encuentra que hay más protección y menos incendios forestales en las áreas certificadas por el FSC en la Reserva de la Biosfera Maya

24 de marzo, 2008

Una investigación de la organización conservacionista internacional Rainforest Alliance (Alianza para Bosques) encontró que las concesiones administradas bajo la norma de certificación del Consejo de Manejo Forestal ( FSC por sus siglas en inglés) han sufrido menos incendios forestales y deforestación en comparación con las zonas protegidas dentro de la Reserva de la Biosfera Maya; un área de bosque tropical en Petén, en el norte de Guatemala, que el Estado ha protegido para conservar su patrimonio natural y cultural únicos.

En el año 2007, los incendios afectaron el 0.1% de las concesiones forestales certificadas por el FSC en la Reserva, por debajo del 6.5% del año 1998. Durante el mismo periodo, los incendios afectaron entre el 7% y 20% del resto de la región. Además, el promedio anual de deforestación en los bosques certificados entre el 2002 y el 2007 fue 20 veces más bajo que el porcentaje registrado dentro de las zonas protegidas en donde la extracción de madera y de especies no maderables de bosques es prohibida.

"Hace casi dos décadas, Rainforest Alliance fue pionera en el uso de una estrategia que vincule las fuerzas del mercado con la conservación de los bosques, entendiendo que los incentivos económicos son la clave para proteger la biodiversidad y detener la deforestación", explica Tensie Whelan, presidenta de Rainforest Alliance. "Estos hallazgos confirman que las comunidades necesitarán administrar sus tierras con responsabilidad en vez de destruirlas, ya que esto tiene sentido económico. En este caso, el incentivo es un mercado de productos maderables y no maderables cosechados responsablemente".

Los resultados del estudio demostraron cómo el manejo responsable de los bosques resulta en una mejor conservación de las tierras en tanto las comunidades tienen parte en dicho proceso y tienen una manera de subsistir alternativa a eliminar los bosques para agricultura, ganadería y otras actividades menos sostenibles.

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El estudio se basó en los datos de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre, imágenes de satélite provistas por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas del gobierno de Guatemala y en la información del programa forestal de Rainforest Alliance.

El Gobierno de Guatemala creó la Reserva de la Biosfera Maya -- una región de 2 millones de hectáreas- en 1990. Esta reserva es rica en biodiversidad y es el hogar de cientos de especies de animales incluyendo jaguares, lapas rojas, venados o mazamas y pavos ocelados.

Mientras algunos ambientalistas buscan la prohibición del negocio maderero en toda la reserva, el Estado ha clasificado cerca de un 40% del área como protegida y ha requerido que, en otras zonas en donde se necesite la administración de bosques, se obtenga la certificación FSC. A finales del 2007 cerca del 60% de la tierra de la Reserva en donde se permite la cosecha de maderables estaba certificada por FSC, lo queo representa cerca de una cuarta parte del área total.

Rainforest Alliance ha trabajado en la Reserva por más de 11 años entrenando a las comunidades en el manejo responsable de los bosques, colaborando con la creación de empresas forestales comunitarias en las localidades y creando nexos entre los productos certificados por el FSC y los mercados internacionales.

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Las comunidades ven cómo crecen sus negocios y cómo mejoran sus condiciones de vida, mientras la demanda por madera certificada y productos no maderables se incrementa. En el año fiscal de 2007 el sector de productos forestales en la región proveyó 2500 empleos y las ventas por madera certificada sobrepasaron los $5 millones. Instrumentos Musicales Gibson, por ejemplo, compró madera certificada para sus guitarras y la empresa Continental Floral Greens, de Texas, compró palmas de xate para sus arreglos florales, que también son vendidas en las iglesias de Estados Unidos para el Domingo de Ramos.

Para alcanzar los estándares de la certificación, las comunidades y compañías en los bosques de la Reserva crean planes de prevención y control de incendios, mejoran las condiciones de trabajo y vida de los trabajadores, reaumentan el uso de equipo seguro, y en general se experimenta menos conflicto social como resultado de contar con un mejor mapa para el uso de la tierra, todo ello bajo la dirección de comités nombrados para tal fin.

La certificación de FSC se basa en una auditoría tripartita de estándares internacionales que promueve las prácticas forestales responsables y la participación de la comunidad. Los estándares incluyen los derechos de los grupos indígenas, los trabajadores, la conservación de la biodiversidad, la protección especial a los bosques de alto valor y una serie de criterios ambientales, sociales y económicos.

Existen muchos actores que han contribuido al éxito en el mantenimiento de la cubierta de bosque en las zonas certificadas: las comunidades locales, incluyendo la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), los donantes como la Agencia Internacional de los Estados Unidos para el Desarrollo, organizaciones no gubernamentales como la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, el Consejo Nacional para las Áreas Protegidas en Guatemala (CONAP), la Empresa Comunitaria de Servicios del Bosque (FORESCOM) y las compañías y consumidores que compran madera certificada y proveen un mercado para los bienes producidos de forma sostenible.

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