Originario de China, el té ha sido un popular estimulante por miles de años. Negro, verde y de otros tipos, el té es hecho de las hojas de la misma planta, Camellia sinensis, la cual crece en regiones tropicales y subtropicales alrededor del mundo. India, China, Kenia, Sri Lanka, Indonesia, Argentina, Brasil y otros países exportan grandes volúmenes de hojas secas en trozos. Cerca de 2.4 millones de hectáreas (6 millones de acres) están plantados de té, frecuentemente en grandes plantaciones llamadas "estates" (en inglés).

El consumo de té se incrementa gracias a las noticias acerca de sus beneficios para la salud, pero su producción ha estado creciendo aún más rápido, resultando en un sobre abastecimiento y precios reducidos para los agricultores.

Rainforest Alliance lanzó su programa de té en el 2007. La primera finca certificada Rainforest Alliance fue Kericho, una plantación en Kenia de Unilever, que abastece a las marcas Lipton y PG Tips.

Como todo cultivo tropical, el té pone en el tapete un número de temas ambientales y sociales, cada uno con un balance de costo/beneficio que puede ser aprovechado de una forma positiva. El té crece todo el año, empleando a mucha gente, especialmente a recolectores, quienes recogen cuidadosamente las tres o más hojas superiores de cada rama del arbusto. Esto convierte al té en un importante empleador y existen retos relacionados con salarios, organización del trabajo, vivienda, salud y otros derechos y beneficios.

Tea Leaf Picking

La agricultura de té reemplaza los bosques ricos en biodiversidad con un cultivo hermoso pero de una sola especie. La erosión de suelos, la competencia por agua, la contaminación por fertilizantes y la necesidad de leña como energía para los secadores de té, son algunas de las preocupaciones ambientales. Al seguir los estándares de la Red de Agricultura Sostenible, los productores pueden asumir proactivamente los retos sociales y ambientales. Rainforest Alliance organizó reuniones de múltiples tomadores de decisión en Kenia para reunir aportes sobre los estándares, asegurando que son tan efectivos para el té como lo han sido para el café, banano y otros cultivos.

La primera finca de té certificada es una propiedad en Kericho, Kenia, propiedad de Unilever, quien ha estado trabajando en prácticas sostenibles de cultivo de té por más de una década. Allí, los trabajadores reciben una paga por encima del salario mínimo; ellos y sus familias tienen acceso a cuidados de salud, escuelas, viviendas dignas y otros beneficios. Mientras Unilever, el cual tiene Lipton, PG Tips y otras marcas líderes, maneja grandes propiedades, mucho del té de Kenia es cultivado por pequeños propietarios, incluyendo los 218,000 miembros de la Agencia de Desarrollo de Té de Kenia (KTDA, por sus siglas en inglés), una cooperativa agrícola. Rainforest Alliance trabaja con algunos de los agricultores de KTDA para asegurarse de que el programa beneficia tanto a grandes como a pequeños agricultores y trabajadores.

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