diciembre - enero 2004

Panameños Defienden Parque Nacional ante Construcción de Carretera

El Parque Nacional Volcán Barú incluye el punto más alto de Panamá, de 3.474 metros de altura, desde cuya cima es posible divisar los océanos Atlántico y Pacífico, así como gran parte de la región occidental del país. Abarca 14.322 hectáreas de bosque nuboso, montano y páramo, que juntos sirven de cuna al nacimiento de, al menos, 10 de los ríos más importantes de la provincia de Chiriquí. El parque alberga una gran cantidad de flora y fauna, incluyendo más de 250 especies de aves, como el junco paramero (Junco volcani), que se encuentra solamente en las montañas de Costa Rica y Panamá, y el campanero rojo (Procnias tricarunculata), un especie en peligro de extinción.

Ilustración por Allan Núñez ('Nano')
Ilustración por Allan Núñez ("Nano")

Además, el Parque Nacional Volcán Barú forma parte de la Reserva de la Biosfera La Amistad, un conjunto de áreas protegidas entre Costa Rica y Panamá. Pero un conflicto actual en el parque, no es nada amistoso. El gobierno panameño ha anunciado su intención de construir una carretera que comunicaría a las poblaciones de Cerro Punta y Boquete. El nuevo camino pasaría por una parte que, según el Centro de Estudios Bióticos de la Universidad de Panamá, es una de las áreas más sensibles del parque. Los conservacionistas están protestando clamorosamente.

Pese a que la construcción de la carretera estaba prevista para enero del 2003, una intensa y sostenida campaña de protesta pacífica -dirigida por el Comité por la Defensa del Parque Nacional Barú y de la Reserva de la Biósfera La Amistad, al cual pertenecen 15 ONG panameñas- ha logrado detener el proyecto por más de un año.

Esto, y el respaldo cada vez mayor de los pobladores locales, son los principales logros de la campaña, según afirma Damaris Sánchez, Coordinadora de Educación Ambiental de la Fundación Integral del Corregimiento de Cerro Punta (FUNDICCEP), una de las organizaciones pertenecientes al comité. Este esfuerzo, que incluye caminatas pacíficas, misas, distribución de material promocional, elaboración de vallas informativas y una divulgación constante en los medios de comunicación, busca crear conciencia en las comunidades locales sobre la importancia biológica del Parque Nacional Volcán Barú. “La campaña ha sido catalogada por algunos medios de prensa como el movimiento ecológico más grande que ha surgido a nivel de todo el país en los últimos años”, señala Sánchez.

La campaña cuenta con el apoyo financiero de los panameños y de organizaciones como el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos y Conservación Internacional y tiene el soporte de entidades internacionales como el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, el Instituto de Recursos Mundiales y la Unión Mundial para la Naturaleza. Estas organizaciones señalan que la construcción de la carretera pondría en peligro la biodiversidad del área al interrumpirse la conexión entre el Parque Nacional Volcán Barú y el Parque Internacional La Amistad, y por lo tanto, el paso de especies.

También se denuncia la violación del país a su compromiso legal de asegurar la protección del área, la que cuenta incluso con la categoría internacional de Reserva de la Biósfera y Sitio de Patrimonio Mundial, y forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, que se extiende a lo largo de la costa caribeña desde México hasta Panamá.

De acuerdo con el Instituto de Recursos Mundiales en los EEUU, los daños causados por la apertura de carreteras en sitios de alta fragilidad como el Parque Volcán Nacional Barú crean cambios en el régimen hídrico, que se traducen en peligros de inundaciones y deslizamientos en las partes bajas.

“El parque, además de proteger un zona de alto endemismo (de especies únicas en el mundo), es el área más importante de producción de agua para la provincia, de la cual dependen los cultivos en tierras abajo”, afirma Stanley Heckadon, ex Director General del Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables de Panamá, hoy Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

El Parque Nacional Volcán Barú también abastece de agua potable a los 30 mil habitantes de Boquete, al principal proyecto de riego de la región y a un par de centrales hidroeléctricas. El sendero Los Quetzales, que conduce de Cerro Punta a Boquete, es un sitio de gran atractivo turístico, en especial para la observación de aves, entre las que destaca la pava negra (Chamaepetes unicolor,) el bellísimo quetzal (Pharomachrus mocinno) y el águila crestada (Morphnus guianensis). También protege especies en peligro de extinción como cinco especies de felinos, y especies únicas como la orquídea Stelis montana.

Según afirma Sánchez, de construirse la carretera muchas de estas especies desaparecerían. El comité por la defensa reclama que los problemas de tala y cacería dentro del parque se podrían intensificar con la construcción de la carretera, ya que los infractores tendrían un mejor acceso a sus bosques.

La posición del gobierno es que la construcción de la carretera traerá progreso a la zona, y que el proyecto cuenta con un estudio de impacto ambiental que se llevará a consulta pública próximamente. Sin embargo, las ONG denuncian una realidad muy diferente. La iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente señala, por ejemplo, que algunos miembros del gobierno poseen tierras en la zona cuyo valor se elevaría con la construcción de la carretera. FUNDICCEP afirma, por su parte, que a pesar de numerosos intentos por dialogar, la opinión de las ONG no se ha tomado en cuenta en el proceso.

Sobre todos estos aspectos, intentamos conocer la versión de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), quien a nombre del Gobierno impulsa el proyecto de construcción de la carretera, pero después de numerosas llamadas, no se obtuvo respuesta alguna.

Para Heckadon no puede ser que el ejecutivo tome una decisión y que las consultas se hagan después. “El gobierno central de Panamá ha decidido que a toda costa va a construir la carretera sin importar lo que digan los demás”, señala.

Las ONG y grupos de la sociedad civil no están en total desacuerdo con la construcción de una carretera en la zona. Proponen, sin embargo, la edificación de una carretera alterna que, en lugar de atravesar el Parque Nacional Volcán Barú, una a Cerro Punta con Boquete por el sector sur. Esta carretera, según las ONG, comunicaría alrededor de 12 comunidades agrícolas, beneficiando a unas 9.000 personas.

Sostiene Sánchez que la respuesta del gobierno a esta propuesta es que la ruta norte sería más corta y menos costosa. “Ellos hablan solo de que la carretera costaría EE.UU.$4,6 millones sin haber medido los costos ambientales de ese camino, ni contemplado las medidas de mantenimiento para una carretera de este tipo en una zona montañosa”, afirma.

Mientras la carretera no inicie, Sánchez dice que los grupos y las comunidades seguirán evitando a toda costa su construcción. Según afirma Heckadon, ya es una ganancia que la sociedad civil haya salido a dar la cara por el medioambiente.

-- Katiana Murillo

Contactos:

Stanley Heckadon
tel 507/212-8068
fax 507/212-8146
heckados@tivoli.si.edu

Damaris Sánchez
FUNDICCEP
tel 507/7712171
fax 507/ 7712171
amiscond@chiriqui.com

Lea más sobre la campaña en el Eco-Index:
www.eco-index.org/search/resultss.cfm?ProjectID=692

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